top of page

Dios no busca perfección, busca disponibilidad

  • 6 feb
  • 2 min de lectura

Vivimos con la sensación de que nunca es suficiente. No soy tan constante, no sé tanto, no oro como debería, no estoy listo todavía. Y sin darnos cuenta, la búsqueda de perfección se convierte en la excusa perfecta para no avanzar.


Pero Dios nunca ha trabajado con personas perfectas.Siempre ha trabajado con personas dispuestas.


La Biblia está llena de historias de hombres y mujeres comunes, con miedos, dudas y errores, que dijeron “sí” antes de sentirse preparados. No tenían todo resuelto, pero tenían algo poderoso: un corazón disponible.



“Entonces oí la voz del Señor que decía: ‘¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?’Y respondí: ‘Aquí estoy, envíame a mí.’”— Isaías 6:8

Dios no preguntó si Isaías era perfecto.Preguntó quién estaba dispuesto.

La perfección paraliza. La disponibilidad mueve.


Cuando esperas a sentirte listo, muchas veces lo que haces es retrasar lo que Dios ya quiere hacer contigo ahora. Porque Él no te llama por lo que sabes, sino por lo que estás dispuesto a entregar.


Disponibilidad es decir:“Señor, no tengo todo, pero te doy lo que soy”.Es servir aunque tengas miedo. Es obedecer aunque no tengas todas las respuestas. Es dar el paso aun con inseguridad.


Dios no te pide una versión editada de ti. Te pide tu versión real.


Hoy, la fe no se trata de hacerlo perfecto, sino de estar presente. De abrir espacio para que Dios trabaje en medio de tu proceso, no después de que termine.


Haz algo simple: entrégale a Dios esa área donde te sientes insuficiente. Nómbrala en oración. Dile con honestidad: “Aquí estoy, con mis límites y mis dudas”. Eso también es fe. Dios sigue llamando. La pregunta no es si eres perfecto, sino si estás disponible.


¿Qué es lo que hoy te ha hecho sentir que no eres suficiente para Dios?

Tal vez eso mismo sea el lugar exacto donde Él quiere comenzar a obrar.

Comentarios


bottom of page